¡SOY VAGO! Y... por eso lo niego.
Por mucho que intentamos constantemente adaptarnos a los cambios actuales, siempre nos vemos desfasados.
La técnica, la genética, la informática,... a cada momento que pasa evoluciona, y nuestros conocimientos se quedan obsoletos en un abrir y cerrar de ojos.
¿Cómo nos repercute en nuestra vida diaria? ¿Qué le ocurre a una empresa cuando sus trabajadores no están al día de sus conocimientos?
Pensemos en un banco o caja de ahorros cualquiera: ¿Cuántos de nosotros no nos hemos encontrado más de 20 minutos en la cola para poder domiciliar un recibo?
"Pues va a tener que volver en otro momento porque ahora mismo no me funciona el ordenador"; te dice la persona que está al otro lado del cristal después de sudar un buen rato y ponerse de todos los colores.
¡Pero como que volver en otro momento! ¡si he pedido una hora en el trabajo para poder hacer esta gestión! Te marchas resignado, cabreado y pensando en que vas a tener que recuperar una hora de trabajo por ir al banco a domiciliar un recibo y volverte como habías entrado porque la persona que te ha tocado ha pulsado una tecla mal, bloqueado el ordenador y no sabía como solucionarlo.
¡No señor, no se engañe! No es que no funcione, no es que haya un fallo en el sistema ¡es que no sabe utilizarlo!
¿Por qué cuesta tanto reconocer las carencias que tenemos? Y lo que es peor aún... ¿por qué nos cuesta tanto darles solución?
Actualmente disponemos de todas las comodidades para formarnos. Por tener, ¡no tenemos ni que desplazarnos de casa! Podemos hacer cursos online sin movernos del sofá. Tomarnos un buen café mientras leemos el temario y aprendemos a hacer una tabla de Excel, o a saludarnos en inglés,... ¡lo que queramos y necesitemos!
Sin horarios, sin desplazamientos, sin la pereza de desplazarte los días de lluvia que tanto nos gusta estar en casa,...
¿Qué nos impiede entonces avanzar en nuestras metas?... solo me viene una palabra a la mente: ¡vagancia! Y como un conocido mío dice: ¡No hay peor vago que el que no quiere dejar de serlo!
María Fernández
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